EL CINE ESPAÑOL A TRAVÉS DE SUS TAQUILLAZOS …Y SUS POLÍTICOS

REDACCIÓN CANINA

Estudio sobre el cine español.

Los usuarios:
“Se puede vivir sin cine subvencionado español y no te baja el cociente intelectual”
“La gente del cine toca mucho los cataplines a la derecha que es sobre todo anticultura”.
“Es ver a los de la ceja y cambio automáticamente de canal”.
“…El resto de los españoles no tienen obligación de sufragarles su vertiente artística. Hagan películas que la gente quiera ver, no los coñazos pretenciosos por los que el cine español es famoso”.

Los cineastas:
1955. «El cine español actual es políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico». Juan Antonio Bardem. Director de cine.
1984. “El catastrófico estado de la industria cinematográfica española”.
Joaquín Cánovas. Catedrático Historia del Cine.
1991. “Los problemas del cine español son tan graves que requieren de graves soluciones… Es casi imposible solucionarlos”. Jose Esteban Alenda. Productor y Distribuidor.
2014. “España está en el peor momento para hacer cine”. Pedro Almodóvar. Director de cine.

Los usuarios aprovechan el anonimato y la inercia para darle candela al cine español y los propios cineastas tampoco se andan con arrumacos.

¿Cómo hemos llegado a esto?

España lleva cincuenta años en el peor momento para hacer cine, y sin embargo casi 9 millones de personas de un país de 46, ha movido el trasero para ver “8 apellidos vascos”.

En Redacción Canina hemos escarbado como perros para ver si encontramos el hueso duro de roer del cine español.

Y de primeras, como estábamos desayunados, nos hemos hecho un grafiquito para intentar explicarnos a nosotros mismos por qué cada vez que se menciona a dúo semántico “cine español”, se alza el coro de la polémica. Queremos conocer la historia y saber si es verdad que el cine español está politizado. ¿Politiqué? Politizado.

Los griegos, que sabían mucho de pensamiento civil y de lexemas, expusieron no poco contentos que hay una conexión entre la política y la ciudadanía, porque, al loro, “polis”, “politeia” y “politikh” son respectivamente ciudad, ciudadanía y política. ¿Eh?, ¿cómo te quedas?

La RAE, que acaba de aceptar “amigovio” como follamigo, dice que politizar es “dar contenido político a algo que no lo tiene” y también “inculcar a alguien una conciencia política”.

Y por último, por apuntalar fino, citamos a un bloguero muy versado que expone: “Estar politizado es formar parte de un nosotros. E implica una decisión, la decisión de comprometerse”. Jamás lo hubiésemos dicho tan bien. Por eso lo fusilamos.

Dicho esto, la cuestión es intentar analizar por qué se queja todo el mundo. ¿De qué está compuesto el “nosotros” del cine español?

A nuestras cabecitas les asaltan las preguntas como piojos ¿El cine español es de izquierdas, de derechas, o de ninguno de los dos? ¿Por qué todo el mundo lo critica? ¿Qué son las Conversaciones de Salamanca? ¿Qué es la Ley Miró? ¿Qué es la Ley Sinde? ¿Y la Ley Lasalle? ¿Por qué la vida es tan complicada?

Cuánto más sabemos, más queremos saber.

Te invitamos a que pases la vista en plan aguilucho por nuestro pequeño gráfico. Lo primero que podrás advertir es que la producción española desde el año 1982 hasta el 2001 tiene menos de tres cifras. Y viene a coincidir, en su mayoría, con los años de las primeras legislaturas socialistas. Mira tu.

Lo dice todo y no dice nada.

Vamos a remontarnos en el tiempo a los 25 años anteriores a la muerte de Franco.

1951, en una España de alpargata ratonera, “Lola La Piconera” de Luis Lucía, con Juanita Reina de protagonista, había tenido 121.814 espectadores, un verdadero taquillazo que el director repitió como un plusmarquista en 1952, estrenando el remake de “La hermana San Sulpicio”, peliculón religioso que reunió a 362.287 personitas en las salas de cine.

Fuera de España se llevaba el neorrealismo y aquí Suevia Films o CIFESA producían taquillazos patrios y de orgullo español, como “Morena Clara” (1954) de Luis Lucía (54.000 espectadores) o “Marcelino pan y vino” de Ladislao Vajda (1955), e historias de guapas “Pena, penita, pena” (1953) con Lola Flores, o “El último cuplé” (1957) de Juan de Orduña, protagonizada por Sara Montiel con 30.221 espectadores.

“Cine de muñecas pintadas” exclamaban los jóvenes cineastas que se reunieron en Salamanca.

1955, unos jóvenes aspirantes a filmakers, estudiantes de la Escuela Oficial de Cine, organizaron una reunión en Salamanca.

¿Qué querían estos jóvenes cineastas?

Teniendo en cuenta que la película que veían una y otra vez era “El ladrón de bicicletas” de Vittorio de Sica, por ser la única que tenían en la biblioteca de la escuela, lo que reivindicaban era hacer otro cine.

En realidad fue como una petición en bloque dirigida al régimen para disfrutar del sencillo y legítimo permiso de poder rodar películas que contaran historias “como más de verdad”, “El ladrón de bicicletas II” y cosas por el estilo. Historias pegadas al latido empobrecido de la calle.

A las Conversaciones de Salamanca invitaron al por entonces director de la Dirección General de Cine, José María García Escudero, que se les miró con cierto beneplácito.

Estos aspirantes empezaron a hacer sus primeras películas, autoproduciéndose en su mayoría, y se convirtieron en cineastas mientras los señores de CIFESA les acechaban por el rabillo del ojo, aviesos y desconfiados, y así se sucedieron los títulos, “Los Golfos” (1961) de Carlos Saura, “Del rosa al amarillo” (1963) de Manuel Summers, “La tía Tula” (1964) de Miguel Picazo, “Young Sánchez” (1964) de Mario Camus, ,… que ganaban premios en importantes festivales extranjeros. Lo llamaron el nuevo cine español. Y algunos se rascaron la coronilla porque les picaba.

Es la primera camada de cineastas que se posiciona dentro de un “nosotros”, el nosotros de la oposición a la dictadura franquista.

¿Pero estos cineastas de dónde sacaban el dinero?

Como hemos escrito ya mucho y somos más vagos que Juanete, y porque queremos que sigas leyéndonos la semana que viene, no sea que nos dejen de pagar la mierda de tanto alzado que hemos acordado, Redacción Canina te lo contará en nuestra apasionante segunda entrega:

“La producción de cine desde 1955 hasta Pilar Miró”.

Pero si te quedaste con ganas de más leer, y quieres sentir lo que era sufrir la censura en 1955, te dejamos este enlace sobre el padecimiento de Juan Antonio Bardem con “Muerte de un Ciclista”. Las paradojas de la censura. Por biblioteca virtual Miguel de Cervantes.

De nada. Y no te olvides de echarle un vistazo al taller «Haz tu propia película» que es un intensivo bien majo que se convoca en repetidas ocasiones a lo largo del año.

Comments
  • IsiProducimos

    Genial idea y genial redacción. Felicidades, os seguiré siguiendo…

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